La semana pasada tuve una experiencia que me marcó. Compartí un evento en Rosario con 32 empresarios que, en conjunto, sostienen más de 3.500 familias. Más que hablar, fui a escuchar. Y lo que escuché me confirmó algo que ya venía sintiendo: estamos operando en un contexto que no controlamos y que exige un nuevo nivel de #liderazgo.
Economía incierta. Falta de crédito. Competencia global. Una inteligencia artificial que promete mucho pero aún impacta poco. Y en medio de todo esto, empresarios que luchan día a día por sostener sus operaciones, sus equipos y sus familias.
Las conversaciones fueron intensas y honestas. Hablamos de tecnología, de procesos, de personas. Pero sobre todo, hablamos de lo que realmente nos está pasando: la presión está aumentando, y necesitamos HACERNOS CARGO.
El Problema con la IA: La Tecnología No Es el Problema
Uno de los temas que más apareció fue la inteligencia artificial. Todos hablan de ella. Todos prometen resultados. Pero la realidad es otra.
Según un estudio del MIT, apenas el 5% de las empresas logra capturar valor real de sus iniciativas de IA. Leíste bien: 95% de las compañías no están obteniendo retorno de su inversión en inteligencia artificial.
¿Por qué? El problema no es la tecnología. Es cómo trabajamos.
Transformar no empieza por software. Empieza por procesos y por personas. Si no tenés claridad en cómo operás hoy, agregar tecnología solo va a acelerar el caos. La IA puede ser poderosa, pero sin un equipo alineado, sin procesos claros, sin ownership real, es solo una inversión más que no se traduce en resultados.
Lo vi en múltiples casos. Empresarios que compraron herramientas, contrataron consultores, implementaron sistemas… pero no cambiaron la forma en que sus equipos trabajan. Y el resultado es siempre el mismo: frustración, desgaste y recursos desperdiciados.
Liderazgo Cuando Todo Se Vuelve Más Difícil
Hablamos del rol del liderazgo cuando todo se vuelve más difícil. Y la conclusión es clara: hoy necesitamos más ownership, más presencia y compañías mejor organizadas.
Seguimos perdiendo tiempo en reuniones improductivas, desalineación entre áreas y urgencias que nos alejan del foco. Tenemos a nuestros equipos corriendo de un lado a otro, apagando incendios, sin tiempo para pensar estratégicamente.
El liderazgo efectivo en este contexto no es sobre hacer más. Es sobre hacer lo correcto. Sobre tener la valentía de decir «no» a lo que no suma. Sobre proteger el tiempo y la energía del equipo para enfocarse en lo que realmente mueve la aguja.
Y esto no es fácil. Requiere presencia. Requiere firmeza. Requiere cercanía.
«Liderar hoy implica combinar firmeza con cercanía para sostener equipos que puedan atravesar la presión.»
No podés liderar desde lejos. No podés delegar todo y esperar que las cosas funcionen. Los equipos necesitan sentir que su líder está ahí, que entiende lo que están pasando, que los escucha.
Pero también necesitan claridad. Necesitan saber hacia dónde vamos. Necesitan decisiones firmes cuando hay que tomarlas. Necesitan un liderazgo que equilibre la empatía con la exigencia.
La Salud Mental: El Tema Que Ya No Podemos Ignorar
Y apareció otro tema clave que me impactó: la salud mental.
El burnout y la incertidumbre ya están afectando resultados, rotación y capacidad de ejecución. No es algo que está por venir. Ya está acá. Ya lo estamos viviendo.
Empresarios que ven a sus mejores colaboradores agotados. Equipos que no rinden como antes. Personas talentosas que se van porque no aguantan más la presión. Y no hablamos solo de startups o empresas chicas. Hablamos de compañías establecidas, con años de trayectoria, que están viendo cómo sus equipos se desgastan.
La salud mental no es un tema de recursos humanos. Es un tema de negocio. Es un tema de liderazgo. Según la OMS, uno de cada cinco individuos expuestos a crisis en la última década ha sufrido un impacto claro en su salud mental.
¿Qué estamos haciendo al respecto? ¿Estamos creando espacios donde la gente pueda hablar de esto? ¿Estamos diseñando culturas que cuiden a las personas? ¿O estamos solo pidiendo más y más, sin preguntarnos cuál es el costo?
En SquadS Ventures, venimos trabajando en esto con nuestras portfolio companies. Construir culturas saludables no es opcional. Es fundamental para sostener el crecimiento en el tiempo. Y lo que vimos en Rosario lo confirma: las empresas que cuidan a su gente son las que mejor están navegando esta tormenta.
Tres Acciones Concretas para Empezar Hoy
Salí del evento con muchas reflexiones, pero también con claridad sobre qué hacer. Acá te comparto tres acciones concretas que podés implementar ahora:
- Auditar tu tiempo: ¿A qué le estás dedicando tus horas? ¿Cuántas reuniones tenés que podrían ser un email? ¿Cuánto tiempo pasás en urgencias vs. en lo estratégico? Hacete cargo de tu calendar.
- Fortalecer el ownership en tu equipo: Dejá de micro-gestionar. Delegá con confianza. Hacé que cada persona sea dueña de sus resultados. El ownership no se declama, se construye con confianza y exigencia.
- Crear espacios de conversación sobre salud mental: No esperes a que alguien se queme. Preguntá cómo está tu gente. Creá espacios seguros donde puedan hablar sin miedo. El primer paso es legitimizar la conversación.
La conclusión de ese día en Rosario fue clara: tenemos que HACERNOS CARGO. No podemos esperar que el contexto mejore. No podemos esperar que la tecnología nos salve. No podemos esperar que alguien más resuelva nuestros problemas.
Somos nosotros. Los líderes. Los que tomamos decisiones. Los que sostenemos equipos y familias. Y es nuestra responsabilidad crear las condiciones para que nuestras compañías no solo sobrevivan, sino que prosperen.
¿Qué te parece? ¿Cómo estás liderando en este contexto? Me encantaría conocer tu experiencia.
Si te resonó este contenido, compartilo con alguien que lo necesite escuchar.
Abrazo emprendedor!
















