¿Sabías que la mayoría de las startups no fracasan por falta de talento o ideas, sino por desalineación interna y falta de mentalidad comercial? Ayer viví uno de esos momentos que te recargan las pilas como líder: nuestro All Hands en SquadS Ventures fue pura emoción después de varios encuentros duros. Veníamos arrastrando 12 meses de estancamiento, problemas culturales profundos y un burn rate que nos estaba matando.
Pero ayer fue diferente. Predominaron los reconocimientos y las noticias de avances reales: crecimos 20% mes a mes en ventas, redujimos el burn de -$41.000 a -$12.500 en un trimestre, y lo más importante, volvimos a sentirnos como un equipo unificado.
No fue magia. Fue atravesar conversaciones difíciles, tomar decisiones dolorosas, salir a conectar con el mercado en 9 ciudades distintas de Latinoamérica, y reconstruir desde las cenizas una cultura que estaba rota. Aquí te comparto lo que aprendimos en el camino para que vos también puedas aplicarlo.
Cuando Dos Culturas Conviven en una Startup: El Diagnóstico que Duele
Veníamos creciendo bien el primer año, pero nos estancamos brutalmente los últimos 12 meses. El problema no era solo de números. Teníamos dos culturas completamente diferentes conviviendo dentro de SquadS: distintas maneras de entender las prioridades, el compromiso y hacia dónde queríamos ir.
Eso nos afectó muchísimo. Fueron meses difíciles con decisiones dolorosas, salidas de personas clave y mucho desgaste emocional. Como líder me hice responsable, pero también tenía que impulsar el cambio sin perder la cabeza en el proceso.
La realidad es cruda: no podés crecer si no hay alineación. Y la alineación no se logra con un workshop o un retiro de fin de semana. Se construye con conversaciones difíciles y sosteniendo las decisiones que tomás, aunque duelan.
Aprendí que cada persona del equipo tiene que entender exactamente qué estamos construyendo y cómo aporta su trabajo a ese objetivo. Si eso no está claro, estás navegando a ciegas. Las reuniones All Hands efectivas se vuelven críticas para mantener esa claridad y transparencia.
Del Burn de -$41K a -$12.5K: La Mentalidad Comercial que Nos Salvó
Pasamos muchos meses trabajando para cambiar la mentalidad y adaptar nuestro modelo de negocios a lo que el mercado realmente necesita. No a lo que nosotros creíamos que necesitaba. Escucharnos internamente, discutir con honestidad brutal, elegir un rumbo y aprender a sostenerlo juntos.
En Q3 empezamos a ver los frutos. Los números no mienten:
| Métrica | Inicio Q3 | Cierre Q3 |
| Burn mensual | -$41.000 | -$12.500 |
| Crecimiento ventas | Estancado | +20% MoM |
| Ciudades visitadas | 0 | 9 en Latam |
Este cambio no hubiera pasado sin los «regaños» (como dice Marcela Tarazona). Fueron arengas por un despertar de una mayor mentalidad comercial en todo el equipo. Producto y ventas tuvieron que aprender juntos del mercado, y ese aprendizaje cambió radicalmente lo que priorizamos y cómo operamos.
Los KPIs y OKRs finalmente sirvieron cuando les pusimos responsables claros, seguimiento real y consecuencias sobre nuestras decisiones. No más promesas incumplidas como las que arrastramos durante 12 meses. Ahora tenemos accountability de verdad.
La capacidad de adaptación se construye atravesando los cambios, apoyándonos y estando dispuestos a revisar cómo hacemos las cosas. El equipo mostró resiliencia y flexibilidad cuando más lo necesitábamos.
Conectar con el Mercado: El Esfuerzo que Marca la Diferencia
Nada de esto hubiera sucedido sin el esfuerzo de todo el equipo que salió a conectar con el mercado. En Q3 estuvimos físicamente en:
- Medellín, El Salvador y Guatemala
- Salta, Rosario, Santiago del Estero y Santa Fe
- Quito con Demian
- Santiago con Manuel
- Lima con Alonso
Reconocernos entre compañeros ayudó a hacer visible cuánto depende cada resultado del trabajo de otros. Esa visibilidad generó un sentido de equipo que habíamos perdido. Ya no éramos islas trabajando en paralelo, sino un equipo unificado peleándola junta.
Sufrimos muchísimo los cambios, no te voy a mentir. Pero atravesarlos juntos nos fortaleció de una manera que ningún plan estratégico podría haber logrado por sí solo.
Estoy muy feliz y agradecido con este equipo. Ahora tenemos un Q4 desafiante por delante: conseguir rentabilidad y sostener el crecimiento. Pero eso nos da fuerzas para seguir peleándola en equipo unificado. Se ve luz al final del túnel.
Si estás pasando por algo similar en tu startup, acordate de esto: la alineación requiere conversaciones difíciles. Los cambios duelen pero son necesarios. Y nada reemplaza el salir a conectar con tu mercado de verdad, no desde una oficina o una videollamada.
Ahora te toca a vos: ¿Qué conversación difícil estás evitando en tu equipo? ¿Cuándo fue la última vez que saliste a conectar de verdad con tus clientes? Tomá acción hoy, no mañana. El Q4 ya arrancó.
Abrazo emprendedor!















