Para él, acompañar durante 6 años a Anwar Hussein, CEO de Falcon Cloud by Proware, fue un lujo enorme que desbordó cualquier idea de simple mentoría profesional. En todo ese tiempo se fue construyendo una confianza profunda, una forma de trabajar coherente y una relación muy cercana. Compartieron momentos duros y también victorias que se festejan en serio, y de a poco esa conexión se abrió camino a lo personal y lo familiar. La mentoría profesional terminó siendo una experiencia de crecimiento humano y de desarrollo profesional que él valora como una de las más potentes de su recorrido.
Mentoría empresarial: Confianza, Consistencia y cariño en la relación con Anwar Hussein
Confianza, consistencia y cariño son, para mí, la base de las mejores mentorías empresariales. Mi vínculo con Anwar Hussein va en esa línea: no se queda solo en los logros profesionales, también pasa por momentos personales y familiares que compartimos en el día a día. En ese ida y vuelta se mezclan muchas emociones, y todas suman a la relación:
- Entusiasmo cada vez que arranca una nueva etapa de Falcon Cloud
- Celebraciones por cada paso adelante
- Frustraciones y etapas duras donde hay que bancarla
- Conversaciones difíciles en las que la vulnerabilidad no solo está bien, sino que es bienvenida
Este equilibrio entre acompañamiento profesional y personal, en mi experiencia, es lo que sostiene relaciones profesionales duraderas y un aprendizaje en mentoría auténtico, humano y que deja huella.
Mentoría empresarial: Contención, vulnerabilidad y conversaciones difíciles en Falcon Cloud by Proware
La contención y la vulnerabilidad son, para mí, la base de cualquier mentoría empresarial que quiera ir en serio y meterse en temas duros sin filtro. En ese vuelo a Bucaramanga con Anwar Hussein, no paramos un segundo: negocios, retos, errores y aciertos, todo arriba de la mesa. Esa libertad para meterse en conversaciones incómodas siempre marcó nuestra relación y reforzó mi idea de que una mentoría sin apertura emocional se queda a mitad de camino.
“¿Están seguros de que no les queda ningún tema por hablar o van a seguir?”
nos dijo la azafata, entre risas, mostrando lo profundo que se habían puesto esas charlas. Para mí, esa franqueza total es oro: da espacio para decir cosas que muchos callan, y desde ahí se construye una relación de mentoría con confianza real, sin máscaras y con la mente enfocada en crecer.
Mentoría empresarial: Aprendizajes de seis años y el crecimiento 2×2 de Falcon
En la mentoría profesional que yo valoro, hay algo que para mí pesa más que cualquier chispazo genial aislado, y se resume en estos puntos:
- La consistencia importa más que los momentos brillantes. El mentor que está presente, acompaña y sostiene el proceso en el tiempo es el que, en mi experiencia, suma el valor real.
- Disentir con respeto refuerza la confianza. No hace falta coincidir siempre y, cuando las miradas son distintas pero honestas, la relación crece de verdad.
- La contención emocional nunca puede faltar. Para mí, escuchar con atención pesa tanto como marcar el rumbo en lo profesional.
- Preguntar vale más que contestar todo. Las buenas preguntas abren cabeza y disparan el aprendizaje profundo en cualquier proceso de mentoría.
Desde mi mirada, la historia de Falcon Cloud lo muestra con números muy claros: Falcon Cloud duplicó su tamaño dos veces en seis años, creciendo 2x cada tres años, algo que se logra solo con mucho foco y trabajo de Anwar y su equipo. Esa expansión expresa, en resultados concretos, lo que puede sumar una buena mentoría. Según Minuto Rafaela, empresas como Pro.Mate también sumaron inversores y ampliaron su equipo después de procesos de mentoría, y para mí eso confirma que este tipo de acompañamiento deja huella real en el crecimiento de los proyectos.
Mentoría empresarial: Falconnect2026, LiderazgoCO y todo lo que todavía nos queda por hacer
Falconnect2026 se siente como un punto de inflexión para el crecimiento de Falcon Cloud y para la mentoría en las comunidades tech. Me honra que me hayan invitado a ser parte de uno de los paneles de liderazgo en Bogotá, donde voy a compartir aprendizajes reales de trinchera y acompañar a otros líderes de alto vuelo. Es un espacio que valoro mucho para sembrar relaciones profesionales que duren años y para seguir abriendo caminos de desarrollo, tanto personal como profesional.
Hay gestos que marcan una relación, y la confianza y generosidad de Anwar Hussein, CEO de Falcon Cloud, es uno de esos gestos que me llevo grabado. Compró 20 ejemplares de mi libro LiderazgoCO para su equipo, un detalle que me toca de cerca y refuerza lo que pienso hace tiempo: la confianza es el corazón de cualquier proceso de mentoría y el aprendizaje gana fuerza cuando se sostiene durante años y no en una sola reunión inspiradora.
Lo que más valoro de este vínculo no es lo que ya hicimos, sino todo lo que todavía está por nacer. Siento que juntos podemos empujar proyectos que marquen una nueva etapa para las empresas tecnológicas y que consoliden aún más su crecimiento. El futuro de las mentorías empresariales y del liderazgo emocional, para mí, está en seguir con la mente abierta, abrazar nuevos retos y no dejar de apostar por espacios donde las personas y los negocios crecen al mismo tiempo.















