La distancia como herramienta de gestión para CEOs

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Acepté dar una charla en Cancún pensando en cumplir con un compromiso profesional. Lo que no esperaba era que esa semana se convertiría en algo completamente distinto: una oportunidad para mirar mi empresa desde afuera, con perspectiva real.

El primer semestre había sido operativo al extremo. Yo estaba adentro de todo, resolviendo, apagando incendios, tomando decisiones tácticas una tras otra. Pero no tenía tiempo para pensar estratégicamente. Y me di cuenta de algo crucial: tomar distancia no es un premio por el esfuerzo, es una herramienta de gestión fundamental.

Cambiar de piso —literal y metafóricamente— me permitió acomodar prioridades que venía arrastrando sin siquiera darme cuenta de que estaban desalineadas.

El patrón que se repite: buena estrategia, mal sistema

Durante esa semana tuve conversaciones con varios CEOs, founders como vos y yo que están construyendo empresas de tecnología en crecimiento. Y apareció un patrón que me llamó la atención:

Todos tienen buena estrategia. Ninguno tiene un sistema que la sostenga cuando ellos no están en la sala.

Lo escuché una y otra vez. Founders brillantes que saben perfectamente hacia dónde quieren llevar su empresa, pero que al salir dos días de la oficina o tomarse vacaciones, sienten que todo se desalinea. La estrategia vive en sus cabezas, no en la cultura ni en los procesos.

Esto no es un problema de talento del equipo. Es un problema de arquitectura organizacional. Como señala McKinsey, los CEOs tienen un rol crítico e «indelegable» en las transformaciones organizacionales, especialmente cuando se trata de alinear equipos alrededor de objetivos comunes.

La pregunta que me quedó dando vueltas es: ¿cómo construimos sistemas que traduzcan nuestra visión en decisiones diarias, incluso cuando no estamos presentes?

Cultura: la única inversión que apalanca los próximos diez años

De las tres responsabilidades clave del CEO —estrategia, equipo y cultura— la cultura es la que más impacto tiene en el largo plazo. Lo conversé con Barsi Luna, de Shuttle Central, y coincidimos en algo importante:

La cultura es el único activo que se compone con el tiempo y que determina qué decisiones toma tu gente cuando vos no estás.

Podés tener la mejor estrategia del mundo, pero si tu cultura no la sostiene, no va a funcionar. La cultura define:

  • Cómo se toman las decisiones cuando hay ambigüedad
  • Qué comportamientos se premian y cuáles se penalizan
  • Cómo reacciona el equipo ante la presión o el fracaso
  • Qué tan rápido se mueve la organización sin necesitar aprobaciones constantes

Invertir en cultura no es hacer team buildings ni poner frases motivacionales en la pared. Es diseñar intencionalmente los principios, rituales y sistemas de feedback que van a guiar a tu equipo durante la próxima década.

Tres aprendizajes que me llevo de Cancún

1. El piso diez: la metáfora de Martín Sánchez

Martín me regaló una metáfora que explica mejor que yo por qué los gerentes vemos poco desde la planta baja. Cuando estás en el día a día operativo, en la planta baja, solo ves lo que está inmediatamente frente a vos. Pero cuando subís al piso diez, ves el barrio completo, las conexiones, los patrones.

Como CEO, necesitás momentos en el piso diez. No para escaparte de la operación, sino para verla con claridad y tomar mejores decisiones cuando volvés.

2. Alejandro y Martha: la agenda al revés

Conocí a dos CEOs que ordenan su agenda exactamente al revés de como la ordeno yo. Ellos empiezan la semana bloqueando tiempo para pensar, para trabajar en la estrategia, para las conversaciones difíciles pero relevantes. Recién después llenan los huecos con operación.

Yo venía haciendo lo opuesto: llenaba la agenda de operación y esperaba que quedaran huecos para lo estratégico. Spoiler: nunca quedaban.

Volví pensando en eso. Cambiar el orden de prioridades en mi calendario cambió mi efectividad como líder.

3. México como mercado y Cancún 2025

Hablé con Ricardo Celaya sobre México como mercado y sus tres sombreros como inversor, mentor y operador. Me quedó clara una cosa: Cancún ya no es el pueblo de 2002. Es un hub de negocios, de founders que están construyendo desde ahí hacia toda Latinoamérica.

El ecosistema está madurando, y los que sepamos leerlo vamos a encontrar oportunidades que antes no existían.


Esta semana me recordó algo fundamental: a veces el mejor trabajo que podés hacer como CEO es parar, tomar distancia y pensar.

No es desconectar por desconectar. Es una disciplina. Es crear el espacio para ver patrones que desde adentro son invisibles.

Ahora te pregunto: ¿cuándo fue la última vez que te diste permiso para subir al piso diez? ¿Qué patrones estás viendo en tu empresa que necesitan sistemas, no solo más esfuerzo?

Me interesa tu lectura sobre esto. Escribime y contame qué estás viendo en tu rol como founder.

Abrazo emprendedor!

cofundado 23 startups y una aceleradora, y socio director en Newtopia VC. Ahora, en SquadS, construimos un modelo alternativo para crear e invertir en startups y fortalecer el ecosistema emprendedor de América Latina